Migrante guatemalteco consolida empresa jurídica con presencia nacional tras solicitar refugio en México

 

Migrante guatemalteco consolida empresa jurídica con presencia nacional tras solicitar refugio en México

Historias

La historia de Óscar Gramajo, migrante originario de Guatemala, refleja el impacto de las instituciones mexicanas en la integración de personas refugiadas y el potencial de movilidad social en el país. Lo que comenzó como una solicitud de asilo en 2001, terminó por convertirse en la fundación de una de las firmas especializadas en arrendamiento jurídico con mayor crecimiento en México.

Gramajo llegó junto a su madre y hermana a Chiapas, ingresando por Comitán de Domínguez rumbo a Tapachula, donde recibieron acompañamiento del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). La intención inicial era trasladarse a Canadá; sin embargo, tras los atentados del 11 de septiembre, los trámites migratorios internacionales se suspendieron y la familia decidió establecerse en territorio mexicano.

En la capital del país, enfrentaron un proceso de adaptación marcado por empleos temporales y jornadas dobles. Óscar trabajó como mesero y guardia de seguridad, además de apoyarse en el programa Chambatel, impulsado en su momento por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), para acceder a oportunidades laborales.

Con respaldo de organizaciones como Sin Fronteras, continuó sus estudios en Derecho mientras realizaba distintas actividades para sostener a su familia. Posteriormente, tras desempeñarse como gerente general en una empresa privada, enfrentó un fracaso empresarial que lo llevó al comercio informal en el Metro de la Ciudad de México.

Un encuentro con un juez cívico marcó un punto de inflexión: decidió titularse como abogado y especializarse en recuperación de inmuebles en renta, identificando una problemática recurrente en contratos de arrendamiento mal estructurados.

En 2011 fundó Protección Jurídica Inmobiliaria (PJI), empresa que comenzó con una oficina en Coyoacán y que hoy suma 18 sedes en la República Mexicana, con presencia en entidades como Querétaro, Veracruz y el Estado de México. La firma también logró posicionarse dentro de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), ampliando su red de clientes y colaboradores.

Durante la pandemia de covid-19, la compañía enfrentó una reducción del 50 por ciento en sus operaciones, pero logró reestructurarse y continuar su expansión. Actualmente, proyecta su internacionalización hacia Guatemala, Colombia y España.

Gramajo, quien se encuentra en proceso de naturalización mexicana, afirma que México ofrece condiciones para salir adelante y ha implementado una política interna para contratar a migrantes en su empresa, impulsando así la inclusión laboral.

Su trayectoria evidencia cómo la articulación entre organismos internacionales, instituciones mexicanas y el esfuerzo individual pueden traducirse en historias de integración y crecimiento empresarial.

Fuente: Milenio 

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