La rivalidad entre Elon Musk y Jeff Bezos entra en una nueva fase: ahora se disputan el dominio de la inteligencia artificial y la movilidad eléctrica
Tecnología
Cuando el dinero no es un límite, la competencia entre titanes tecnológicos alcanza dimensiones globales. Elon Musk, con una fortuna que supera los 500.000 millones de dólares, lidera la lista de los más ricos del mundo. Le sigue Larry Ellison, fundador de Oracle, con unos 395.000 millones; y en tercer lugar se encuentra Jeff Bezos, dueño de Amazon, con cerca de 260.000 millones de dólares. Cifras que superan incluso el PIB de varios países.
Bezos y Musk mantienen una enemistad abierta desde hace años. Ambos revolucionaron industrias enteras: Bezos transformó el comercio electrónico —aunque su mayor fuente de ingresos proviene de Amazon Web Services—, mientras Musk cambió la movilidad eléctrica con Tesla y privatizó con éxito los viajes espaciales gracias a SpaceX. Ahora, el campo de batalla se ha trasladado a la Inteligencia Artificial.
Según medios tecnológicos estadounidenses, Bezos ha impulsado la creación de Project Prometheus, una nueva startup de IA donde fungirá como co-CEO. La compañía ha recibido más de 6.200 millones de dólares en financiación, gran parte de ellos procedentes del propio Bezos. Su objetivo: desarrollar productos basados en IA para distintos sectores, desde la informática hasta la automoción. La empresa ya cuenta con cerca de 100 empleados, incluidos especialistas provenientes de Meta, OpenAI y Google DeepMind.
La reacción de Musk no se hizo esperar. A través de su red social X, lanzó una carcajada pública y acusó a Bezos de “copiarle todas las ideas”, alimentando nuevamente su histórica rivalidad. No es la primera vez que el fundador de Tesla señala a Bezos por intentar disputarle terreno en sus industrias clave.
A principios de año, Bezos también invirtió en Slate, una empresa estadounidense que busca fabricar coches eléctricos asequibles. Su objetivo es lanzar un vehículo modular de unos 25.000 euros, con una carrocería desmontable y pensado para múltiples usos. El proyecto ha generado escepticismo entre líderes automotrices… y también entre el propio Musk.
Mientras tanto, ambos magnates continúan moviendo fichas en un ajedrez tecnológico donde confluyen intereses personales, ambiciones económicas y el control del futuro de la IA, la movilidad eléctrica y la industria espacial. La batalla tecnológica más influyente de la década apenas comienza.





